lunes, 16 de febrero de 2026

Mediación Campesina En El Alto Sumapaz

Mediación Campesina En El Alto Sumapaz


Cristian Beltrán Barrero


Introducción


El movimiento campesino en Colombia ha consolidado su identidad a través de prácticas legitimadas que entrelazan dinámicas culturales, sociales y políticas. En Bogotá, el corregimiento de San Juan, ubicado en la localidad 20 del Distrito Capital, es un claro ejemplo de esta realidad, liderada históricamente por el movimiento campesino y agrario del Alto Sumapaz, con el Sindicato de Trabajadores Agrícolas del Sumapaz (Sintrapaz), afiliado a Fensuagro, como protagonista. Este movimiento ha impulsado procesos clave como la resistencia al sistema hacendatario, la lucha por la tierra, la defensa del agua, el fortalecimiento organizativo y la resolución de conflictos sociales e interpersonales, con la mediación campesina como eje central. Este artículo se centra en analizar la mediación campesina en el Alto Sumapaz, explorando su relación con otros fenómenos que han consolidado este movimiento, con énfasis en cuatro aspectos fundamentales: las percepciones de justicia en la región, la identidad campesina como base de la mediación, las características del modelo de justicia campesina y las aproximaciones teóricas al pluralismo jurídico.


Contexto Sociocultural Y Geográfico Del Alto Sumapaz


La localidad de Sumapaz, situada en la Cordillera Oriental a 37 kilómetros del área urbana de Bogotá, abarca 88.891 hectáreas, aproximadamente el 65 % del territorio del Distrito Capital. Administrativamente, se divide en tres corregidurías —San Juan de Sumapaz, Nazareth y Betania—, con una población estimada de 3.500 habitantes, distribuidos en un 52 % en San Juan (14 veredas), 30 % en Nazareth (8 veredas) y 18 % en Betania (6 veredas). Este contexto geográfico y sociocultural ha moldeado prácticas comunitarias que responden a las necesidades de sus habitantes, marcadas por la lucha agraria y la resistencia frente a estructuras de poder históricas.


El movimiento agrario en el Alto Sumapaz, iniciado en la década de 1920, se ha caracterizado por su organización, solidaridad y rechazo a intervenciones militares, consolidando una identidad social que define sus repertorios de lucha y reivindicación de derechos. La influencia del conflicto armado ha generado tensiones por el control de la tierra y la dinámica sociocultural, fortaleciendo la necesidad de los campesinos de preservar su identidad cultural y territorial. En este escenario, Sintrapaz ha asumido un rol de liderazgo, promoviendo la mediación campesina como una práctica de regulación social que contrasta con el modelo hacendatario y las limitadas intervenciones estatales.


La Mediación Campesina: Un Modelo De Justicia Alternativa


La mediación campesina en el Alto Sumapaz surge como una respuesta a las limitaciones de la justicia estatal, que a menudo resulta descontextualizada o inaccesible para las comunidades rurales. Este modelo se distingue por su legitimidad comunitaria, su arraigo en la identidad campesina y su capacidad para regular conflictos desde principios de equidad y solidaridad. A continuación, se analizan los cuatro aspectos centrales del modelo:


  1. Percepciones De Justicia En El Alto Sumapaz: En la región coexisten diversas concepciones de justicia, desde la institucional hasta la comunitaria. La mediación campesina, liderada por Sintrapaz, goza de mayor aceptación debido a su cercanía cultural y su efectividad en la resolución de conflictos, frente a normas estatales que suelen ser inaplicables en contextos rurales.

  2. La Identidad Campesina Como Eje De La Mediación: La mediación campesina se fundamenta en el sentido de lo campesino, que define sus formas, procedimientos y objetivos. Esta práctica no solo resuelve conflictos, sino que fortalece la cohesión social, con Sintrapaz como actor clave en la consolidación de una justicia propia basada en las experiencias del campesinado sumapaceño.

  3. Características Del Modelo De Justicia Campesina: El modelo de mediación campesina se estructura en etapas claras: solicitud (verbal o escrita), confrontación argumentativa, aplicación de criterios culturales y políticos, y adopción de medidas como acuerdos, sanciones o trabajos comunitarios. Estas etapas reflejan un enfoque colectivo, equitativo y restaurativo, que prioriza la reconstrucción del tejido social.

  4. Pluralismo Jurídico Y Resolución De Conflictos: Desde una perspectiva teórica, la mediación campesina se enmarca en el pluralismo jurídico, integrando normas sociales locales con elementos del derecho estatal. Este enfoque destaca la riqueza y complejidad del mundo jurídico local, cuestionando la hegemonía del formalismo jurídico estatal y proponiendo una justicia alternativa que responde a las dinámicas específicas del Alto Sumapaz.


Postulados Del Modelo De Mediación Campesina


El modelo de mediación campesina se basa en principios que reflejan la historia y los valores del movimiento agrario:


  1. Ligas Campesinas: Organizaciones iniciales que regulaban conflictos sociales, desde linderos hasta convivencia, basándose en costumbres y equidad.

  2. Principios Fundamentales: Solidaridad, compañerismo, reforma agraria y rechazo a la violencia latifundista guían las intervenciones de Sintrapaz.

  3. La Palabra: Los acuerdos verbales, respaldados por la confianza comunitaria, son la base de los compromisos, aunque se registran en actas formales.

  4. Negociación Campesina: Mediadores reconocidos por la comunidad facilitan acuerdos que buscan restablecer relaciones y prevenir conflictos futuros.

  5. Intervenciones Colectivas: Las comisiones, conformadas por líderes comunitarios, abordan conflictos de manera colegiada, garantizando legitimidad.

  6. Acuerdos Voluntarios: La participación en la mediación es mayoritariamente voluntaria, con un fuerte componente de presión social para el cumplimiento.

  7. Restablecimiento De Relaciones: El enfoque restaurativo prioriza la armonía comunitaria sobre intereses individuales.

  8. Multas y sanciones: Medidas como trabajos comunitarios o multas refuerzan el control social, con un enfoque pedagógico.

  9. Comisarios veredales: Líderes locales que actúan como auxiliares de justicia, notificando y supervisando el cumplimiento de acuerdos.

  10. Equidad: Principio ético que guía las decisiones, adaptadas a las realidades y necesidades del campesinado.


Influencias Históricas Y Distanciamiento De Actores Armados


El movimiento agrario del Alto Sumapaz ha sido influenciado por líderes como Juan de la Cruz Varela y Erasmo Valencia, quienes, en el contexto de la violencia bipartidista y la dictadura de Rojas Pinilla, promovieron la organización campesina frente a la persecución estatal y la influencia de actores armados. Aunque las guerrillas liberales y comunistas tuvieron un impacto inicial, Sintrapaz ha consolidado su autonomía, priorizando la mediación campesina como una práctica independiente que evita la injerencia de actores armados y refuerza la legitimidad comunitaria.


Rol Del Sindicato En La Resolución De Conflictos


Sintrapaz ha asumido un rol central en la resolución de conflictos, transformando intervenciones individuales en procesos colectivos que integran la solidaridad y el saber popular. Los casos más comunes incluyen conflictos por herencias, linderos, deudas, convivencia y afectaciones ambientales. Las medidas adoptadas, como orientaciones, sanciones, multas o reparaciones, buscan no solo resolver disputas, sino también fortalecer la unidad comunitaria. Este enfoque contrasta con la limitada capacidad de las instancias estatales, que carecen de legitimidad o competencia para abordar las particularidades del contexto rural.



Etapas Del Proceso De Mediación


El proceso de mediación campesina se estructura en cinco etapas:


  1. Origen De La Disputa: Identificación de conflictos, que abarcan desde problemas de convivencia hasta disputas por tierras o herencias.

  2. Solicitud: Presentación verbal o escrita de la queja, ya sea por afiliados o no afiliados, ante la Junta Directiva o la Asamblea General.

  3. Confrontación Argumentativa: Escucha de las partes, con espacio para pruebas y opiniones comunitarias, en un proceso transparente y colectivo.

  4. Aplicación De Criterios Fundamentales: Uso de principios culturales y políticos del movimiento agrario para orientar la resolución.

  5. Aplicación De Medidas: Implementación de acuerdos, sanciones o trabajos comunitarios, con seguimiento por parte de Sintrapaz.


En Síntesis…


La mediación campesina en el Alto Sumapaz, liderada por Sintrapaz, representa un modelo de justicia alternativa que responde a las necesidades y realidades del campesinado. Su legitimidad radica en su arraigo cultural, su enfoque colectivo y su capacidad para integrar principios de equidad y solidaridad. Este modelo no solo resuelve conflictos, sino que fortalece la identidad y la organización comunitaria, cuestionando las limitaciones del sistema jurídico estatal y consolidando un pluralismo jurídico que reconoce la riqueza de las prácticas locales. El estudio de este modelo ofrece valiosas lecciones para comprender la justicia comunitaria en contextos rurales y su potencial como alternativa al formalismo jurídico.


Asuntos No Susceptibles De Mediación Campesina


El modelo de mediación campesina en el Alto Sumapaz, liderado por el Sindicato de Trabajadores Agrícolas del Sumapaz (Sintrapaz), enfrenta limitaciones en ciertos casos que no pueden ser abordados bajo esta práctica. Estos incluyen:


  1. Conflictos Bajo Jurisdicción De La Justicia Ordinaria: Cuando un caso ya está en conocimiento de las autoridades estatales, la mediación campesina no interviene para evitar duplicidad o contradicción con el sistema judicial formal.

  2. Falta De Disposición De Las Partes: En casos excepcionales, los involucrados rechazan la intervención de organizaciones sociales, priorizando intereses individuales. Esta actitud es socialmente censurada por la comunidad y Sintrapaz, que valoran la cohesión colectiva.

  3. Limitaciones Administrativas: Algunos asuntos, como conflictos escolares o problemas de convivencia en colegios y escuelas veredales, son manejados por autoridades educativas o juntas de acción comunal. Asimismo, casos graves como homicidios han sido excluidos de la mediación campesina, delegándose a la justicia estatal.


El sindicato busca coordinar con operadores institucionales, como el corregidor y el comisario de familia, para priorizar la mediación campesina como primera instancia, relegando la norma jurídica estatal a un rol subsidiario. Este enfoque garantiza el mantenimiento del orden social y un acceso efectivo a la justicia, adaptado a las dinámicas rurales.


Sociología De La Sanción En El Alto Sumapaz


Las sanciones son un componente esencial de las normas sociales que regulan la convivencia en cualquier comunidad, incluido el Alto Sumapaz. Desde una perspectiva sociológica, una sanción puede entenderse como la consecuencia del incumplimiento o cumplimiento de una norma, con efectos que varían según el contexto (Soriano, 1997). En el Alto Sumapaz, las sanciones cumplen tres requisitos fundamentales:


  1. Generalidad: Se aplican uniformemente a todos los miembros de la comunidad, basándose en normas sociales internalizadas a través de la tradición oral y cultural, transmitidas generacionalmente desde la familia.

  2. Proporcionalidad: La sanción corresponde al grado de la infracción, considerando su impacto en los individuos y la comunidad, asegurando un equilibrio entre el hecho y la medida impuesta.

  3. Imparcialidad: La mediación campesina garantiza un proceso justo, con etapas que aseguran la objetividad en la imposición de sanciones, respaldadas por la legitimidad comunitaria.


Estas sanciones, como trabajos comunitarios o multas, se aplican bajo un control coercitivo que combina la persuasión con la presión social, respetando las dinámicas culturales del campesinado sumapaceño. En ausencia de normas escritas, las reglas sociales son socializadas desde los grupos primarios, asegurando su cumplimiento mediante la tradición y la aceptación colectiva. En contextos donde las normas estatales son inaplicables, las sanciones comunitarias sustituyen estas carencias, reforzando el orden social.


Rol Del Sindicato Agrícola De San Juan


El impacto de Sintrapaz en la organización social del Alto Sumapaz se articula en tres momentos históricos:


  1. Resistencia Al Sistema Hacendatario: Desde los años 1920, el movimiento campesino se opuso al control latifundista, consolidando una lucha por la tierra y la autonomía.

  2. Reconocimiento Institucional: A partir de los años 1950, la legalización de organizaciones sociales permitió a Sintrapaz integrarse a las políticas estatales, manteniendo su independencia.

  3. Promoción De La Convivencia: El sindicato ha liderado procesos de regulación social, fortaleciendo la cohesión comunitaria a través de la mediación campesina.


Sintrapaz ha sido un pilar en la reivindicación de derechos, la adjudicación de tierras y el desarrollo social, desde la creación de la Colonia Agrícola de San Juan en 1929 hasta la actualidad. Su estructura organizativa, surgida en 1960, responde a la necesidad de enfrentar problemas sociales y consolidar una identidad campesina basada en la solidaridad y el bien común. Este liderazgo ha permitido al sindicato trascender generaciones, convirtiéndose en un referente esencial para la comunidad.


Percepciones De La Justicia En El Alto Sumapaz


En la región coexisten dos modelos de justicia: el estatal, representado por el corregidor y el comisario de familia, y el comunitario, liderado por Sintrapaz a través de la mediación campesina.


  1. Modelo Estatal: El corregidor, figura instituida desde 1971, enfrenta limitaciones debido a la falta de apoyo burocrático o policial, dependiendo de la persuasión y la colaboración de Sintrapaz para implementar decisiones. Sus competencias, definidas en la Resolución 277 de 2018, incluyen resolver conflictos de convivencia, pero su impacto es reducido frente a las dinámicas rurales. 

    1. El comisario de familia, regulado por la Resolución 1498 de 2019, opera de manera móvil en las tres corregidurías, pero su presencia es intermitente y sus intervenciones, centradas en violencia intrafamiliar y derechos de menores, carecen de seguimiento efectivo. Esto limita su legitimidad y eficacia, especialmente en casos de violencia intrafamiliar, donde la falta de denuncias y la distancia cultural reducen su impacto.

  2. Modelo Comunitario: La mediación campesina, liderada por Sintrapaz, prioriza la equidad, la palabra y la participación colectiva, ofreciendo una alternativa más legítima y adaptada a las necesidades locales. Este modelo no busca reemplazar al Estado, sino llenar el vacío dejado por su ausencia, garantizando un acceso a la justicia que respeta la identidad campesina.


Pluralismo Jurídico Y Mediación Campesina


El pluralismo jurídico (PJ) reconoce la coexistencia de múltiples sistemas normativos en un mismo espacio-tiempo, desafiando la exclusividad del derecho estatal (Sousa Santos, 1998; Neves, 2003). En el Alto Sumapaz, la mediación campesina encarna esta pluralidad, integrando normas sociales basadas en la costumbre con elementos del derecho estatal, sin subordinarse a este. Este modelo surge como una respuesta a la ausencia estatal y como una herramienta de autogestión para regular conflictos y fortalecer la autonomía comunitaria.


El PJ en el Alto Sumapaz se manifiesta en:


  1. Autonomía Normativa: Las normas campesinas, transmitidas oralmente, regulan la convivencia desde principios de solidaridad y equidad, independientes del marco estatal.

  2. Legitimidad Comunitaria: La mediación campesina goza de mayor aceptación que las instituciones estatales, debido a su arraigo en la cultura local.

  3. Respuesta A La Ausencia Estatal: En un contexto de limitada presencia institucional, la mediación campesina llena un vacío, ofreciendo soluciones prácticasഗ


Conclusión


El modelo de mediación campesina en el Alto Sumapaz, liderado por Sintrapaz, es una expresión consolidada de justicia comunitaria que ha perdurado por más de seis décadas. Este sistema, basado en la palabra, la equidad y la solidaridad, responde a la ausencia estatal y a las limitaciones de la justicia formal, ofreciendo una alternativa legítima y efectiva para resolver conflictos. Sus principios, como la participación colectiva, la proporcionalidad en las sanciones y el enfoque restaurativo, reflejan una sabiduría popular que fortalece el tejido social y la identidad campesina. En el marco del pluralismo jurídico, la mediación campesina desafía el monopolio estatal, integrando normas locales con elementos institucionales sin subordinarse a estos. Este modelo no solo regula conflictos, sino que consolida la autonomía y la cohesión comunitaria, proyectándose como un referente replicable, aunque profundamente arraigado en la singularidad cultural del Alto Sumapaz.


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