Curso de Formación Política Parte 2
Critian Beltrán Barrero
Panel 1: Derechos Humanos
Objetivo
Comprender las tensiones actuales entre los modelos de desarrollo, seguridad y derechos humanos, reflexionando sobre los desafíos para la garantía de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales, Ambientales y de la Naturaleza (DESCAN) en el marco de las transformaciones democráticas hacia la equidad y la justicia social.
¿Es necesario y relevante en el contexto actual global y nacional seguir defendiendo y posicionando el discurso de los DDHH? ¿Qué tiene que ver la garantía de los DDHH en la construcción de una sociedad justa, incluyente y sustentable?
Considero que sí, es absolutamente necesario y relevante seguir defendiendo y posicionando el discurso de los Derechos Humanos (DDHH) en el contexto actual global y nacional. Los DDHH son la base fundamental para la construcción de una sociedad justa, incluyente y sustentable, y su vigencia es crucial para enfrentar los desafíos contemporáneos.
Relevancia y Necesidad Actual de los DDHH
La defensa de los DDHH sigue siendo vital por varias razones:
Dignidad y Desarrollo Pleno: Los DDHH reconocen y protegen la dignidad inherente de todas las personas, proporcionando garantías esenciales para su desarrollo integral, libertad, igualdad y justicia. Freno a los Abusos de Poder e Impunidad: En países marcados por la desigualdad, la violencia y la impunidad (como es el caso de Colombia, según los informes consultados), la promoción de los DDHH es esencial para limitar los abusos de poder por parte del Estado y otros actores, y asegurar la rendición de cuentas. Respuesta a Crisis Globales: El contexto actual presenta desafíos complejos como la polarización política, crisis de refugiados, violencia de género, cambio climático y desigualdades socioeconómicas. El marco de los DDHH proporciona las herramientas normativas y éticas para abordar estas problemáticas, enfocándose en la protección de los más vulnerables. Base para la Paz y la Seguridad: La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) establece que el reconocimiento de la dignidad y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es "la base de la libertad, la justicia y la paz en el mundo". Naturaleza Imprescriptible: Los derechos humanos no tienen fecha de caducidad ni prescriben, y su filosofía obliga a una constante mejoría en su cumplimiento, no a su abandono.
La Garantía de los DDHH en la Construcción Social
La garantía de los DDHH está intrínsecamente ligada a la creación de una sociedad justa, incluyente y sustentable:
Sociedad Justa: Los DDHH son el cimiento de una sociedad democrática y justa. Al exigir igualdad ante la ley y un acceso equitativo a la justicia, combaten la desigualdad social y la conflictividad, que a menudo surgen de la violación de estos derechos. Sociedad Incluyente: La igualdad y la prohibición de la discriminación son principios transversales a todos los DDHH. Promover la inclusión significa valorar la diversidad y asegurar que todas las personas, sin distinción de género, origen, orientación sexual o situación socioeconómica, tengan acceso a recursos y oportunidades, enriqueciendo el tejido social. Sociedad Sustentable: Existe un vínculo directo entre los DDHH y la sostenibilidad. La vertiente social del desarrollo sostenible busca la equidad, mientras que la protección del derecho a un medio ambiente sano y seguro es, en sí misma, un derecho humano reconocido que requiere acciones para prevenir la contaminación y garantizar la equidad intergeneracional (que las generaciones futuras también puedan satisfacer sus necesidades). La sostenibilidad no puede lograrse si se agotan los recursos o se ignoran los derechos de las comunidades afectadas por actividades industriales o extractivas.
En conclusión, el discurso de los DDHH no solo sigue siendo relevante, sino que es más necesario que nunca como el marco ético y legal que orienta las acciones hacia un futuro donde la dignidad humana y el bienestar del planeta sean prioritarios.
¿El conjunto de derechos económicos sociales, culturales, del ambiente y la naturaleza tienen un correlato en los modelos de desarrollo que se impulsan en los países?
Sí, existe un correlato directo y creciente entre el conjunto de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA) y los modelos de desarrollo que los países, especialmente en América Latina, buscan impulsar. Sin embargo, la naturaleza de esta relación varía significativamente dependiendo del modelo adoptado.
El Vínculo entre DESC+A y los Modelos de Desarrollo
Los modelos de desarrollo económico tradicionales, a menudo enfocados en la acumulación de capital y el crecimiento del PIB (característicos del capitalismo y neoliberalismo), históricamente han relegado los DESC+A a un segundo plano o los han "mercantilizado". En estos modelos, la protección social y ambiental se considera a menudo un costo o un factor secundario, lo que puede llevar a grandes desigualdades sociales y deterioro ambiental.
No obstante, ha surgido una transformación en el paradigma del desarrollo que busca integrar plenamente estos derechos:
Desarrollo Sostenible: El modelo de desarrollo sostenible, ampliamente adoptado a nivel global (como se refleja en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU), incorpora la equidad social y la protección ambiental como pilares fundamentales, buscando satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las futuras. En este modelo, los DESC+A son esenciales. Modelos Alternativos (Ej. "Buen Vivir"): En países como Ecuador, la Constitución ha reconocido explícitamente los derechos de la naturaleza (que van más allá del derecho a un ambiente sano para los humanos), lo que implica un desafío directo a los modelos de desarrollo puramente antropocéntricos y extractivistas, buscando un "socialismo del sumak kawsay" o "Buen Vivir".
La Influencia en las Políticas Públicas
La incorporación de los DESC+A en los modelos de desarrollo se traduce en acciones concretas por parte de los Estados:
Planes Nacionales de Desarrollo: Los gobiernos (incluido el de Colombia) suelen incluir objetivos de reducción de la pobreza, equidad, salud y educación en sus planes de desarrollo, reconociendo que estos elementos son básicos para la existencia humana digna y el desarrollo integral del país. Políticas Fiscales y Sociales: La economía de los derechos humanos es un concepto relevante que vincula la protección de los derechos con las políticas fiscales, implicando que los Estados deben utilizar sus recursos disponibles para la realización progresiva de estos derechos, como el acceso a la salud, la vivienda y la educación. Jurisprudencia y Marcos Legales: La jurisprudencia y las normas locales en diversos países han avanzado en la protección del medio ambiente y los DESC, creando mecanismos jurídicos para su defensa y exigibilidad. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, por ejemplo, ha reconocido el derecho a un clima sano como parte integral de los derechos a la vida y la dignidad humana. Ordenamiento Territorial: El enfoque en la relación con la naturaleza y el ordenamiento territorial alrededor del agua o la transición energética reflejan la influencia de la perspectiva ambiental en la planificación del desarrollo a nivel local y nacional.
En resumen, si bien los modelos de desarrollo impulsados por los países aún enfrentan tensiones entre la ganancia individual/crecimiento a corto plazo y el bienestar colectivo/sostenibilidad, existe una tendencia clara e ineludible a integrar los DESC+A como componentes esenciales para un desarrollo que sea no solo económicamente viable, sino también socialmente justo y ambientalmente responsable.
¿Son las políticas públicas la vía para la garantía progresiva de los DESCA, qué deberían considerar los gobiernos para su garantía progresiva en lógica de agendas políticas de transformación?
Sí, las políticas públicas son la vía principal y el instrumento fundamental para la garantía progresiva de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA). Son el mecanismo a través del cual los Estados organizan su aparato gubernamental, asignan recursos y establecen normas para asegurar el libre y pleno ejercicio de estos derechos para todas las personas.
La naturaleza de los DESCA implica que su satisfacción plena no siempre es inmediata, sino que depende de los recursos disponibles del Estado y requiere de un proceso gradual, continuo y deliberado, conocido como el principio de progresividad. Las políticas públicas son las herramientas que permiten esta realización progresiva.
Consideraciones Clave para los Gobiernos en Agendas Políticas de Transformación
Para que las políticas públicas garanticen efectivamente los DESCA en el marco de agendas políticas de transformación, los gobiernos deberían considerar los siguientes elementos clave:
Enfoque Basado en Derechos Humanos: La concepción misma de las políticas debe partir de un enfoque de derechos, reconociendo a las personas como sujetos de derechos y no solo como beneficiarios de programas sociales. Esto implica entender que la provisión de servicios (salud, educación, vivienda) es una obligación legal del Estado y no un acto de caridad o discrecionalidad política. Universalidad e Inclusión (No Discriminación): Las políticas deben diseñarse para todos, con especial atención a los grupos históricamente vulnerables o discriminados (mujeres, pueblos indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad, población LGTBIQ+), asegurando que nadie se quede atrás. Se requiere una perspectiva de género, generacional e interseccional. Participación Activa y Vinculante: La formulación e implementación de políticas públicas con enfoque de derechos humanos debe ser un resultado de la participación activa de la sociedad civil, las comunidades afectadas, las instituciones académicas y los órganos públicos de defensa de los derechos humanos. Esto asegura que las políticas respondan a las necesidades reales del pueblo. Asignación Presupuestaria Adecuada (Economía de los DDHH): Los derechos cuestan, y los gobiernos deben utilizar el máximo de sus recursos disponibles para su garantía progresiva. Esto implica vincular la protección de los derechos con las políticas fiscales, asegurando presupuestos suficientes y transparentes, y priorizando la inversión social y ambiental sobre gastos superfluos o perjudiciales. Exigibilidad y Mecanismos de Rendición de Cuentas: Las políticas deben incluir mecanismos claros para que las personas puedan reclamar sus derechos si son vulnerados (justiciabilidad). Los gobiernos deben fortalecer las instancias judiciales y administrativas (como las Defensorías del Pueblo o CNDH) para la defensa de los DESCA, asegurando la reparación y no repetición de las violaciones. Interdependencia e Indivisibilidad: Es crucial entender que los DESCA están interrelacionados con los derechos civiles y políticos. Las políticas deben ser integrales; por ejemplo, el derecho a la salud no puede garantizarse plenamente sin acceso a agua potable y saneamiento, y ambos se ven afectados por la calidad del medio ambiente sano. Sostenibilidad y Visión a Largo Plazo: Para garantizar los derechos ambientales y la sostenibilidad, las políticas de transformación deben priorizar modelos de desarrollo que respeten los límites planetarios y garanticen la equidad intergeneracional, evitando el extractivismo perjudicial y promoviendo la transición energética justa. Monitoreo y Evaluación Constantes: Se deben establecer sistemas robustos de seguimiento, monitoreo y evaluación del impacto de las políticas públicas en la vida de las personas, utilizando indicadores de derechos humanos para medir el progreso y ajustar las estrategias cuando sea necesario.
Mapa de Reflexión Crítica: Desarrollo, Derechos Humanos y las Tensiones del Progreso
El relato contemporáneo del "desarrollo" se ha escrito tradicionalmente con la tinta del crecimiento económico y el progreso material. Sin embargo, al superponer este mapa con la brújula de los Derechos Humanos (DDHH), y específicamente los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales y de la Naturaleza (DESCAN), emergen fracturas y contradicciones profundas. La búsqueda del progreso choca frecuentemente con la dignidad humana y la sostenibilidad planetaria.
La narrativa transformadora actual nos exige reconocer estas tensiones y buscar un nuevo paradigma: uno donde el centro no sea el capital, sino la vida digna y la interdependencia socioecológica.
Tres Tensiones Actuales entre "Desarrollo" y Derechos Humanos (DESCAN)
La Tensión entre Crecimiento del PIB y Derechos Territoriales/Ambientales (DA): El modelo de desarrollo predominante prioriza la inversión extranjera y la explotación de recursos naturales (extractivismo) para aumentar el Producto Interno Bruto (PIB). Esto genera una tensión directa con los derechos territoriales de comunidades locales, indígenas y campesinas, y el derecho a un ambiente sano. La "licencia social para operar" es frecuentemente ignorada en favor de la rentabilidad económica, generando desplazamientos forzosos, contaminación de fuentes hídricas y pérdida de biodiversidad, violando el derecho a la consulta previa, libre e informada y el derecho a la vida digna en sus territorios ancestrales. La Tensión entre Flexibilidad Laboral y Derechos Sociales y Económicos (DES): En aras de la "competitividad global" y la atracción de inversiones, muchos países promueven reformas laborales que flexibilizan las condiciones de trabajo, precarizan el empleo (subcontratación, economía de plataformas) y debilitan la protección social y sindical. Esto contradice el derecho al trabajo digno, a la seguridad social y a un salario justo y suficiente, aumentando la brecha de desigualdad y generando una población trabajadora vulnerable y sin acceso a la garantía de derechos básicos como la salud y la pensión. La Tensión entre Mercantilización de Servicios y Derechos Culturales y Sociales (DESC): El desarrollo neoliberal impulsa la privatización de servicios públicos esenciales como la salud y la educación. Al convertir estos derechos en bienes de consumo o nichos de mercado, se excluye a las poblaciones con menores ingresos, generando barreras de acceso y profundizando la inequidad. La lógica del mercado choca con el principio de universalidad e interdependencia de los derechos, donde el acceso a la salud no debería depender de la capacidad de pago, sino de la necesidad humana.
Dos Ejemplos Concretos de Estas Tensiones
Ejemplo 1: El Caso del Extractivismo y Comunidades Indígenas (Tensión 1): El caso de la explotación minera a gran escala en La Guajira, Colombia, ejemplifica esta tensión. La mina de carbón de El Cerrejón ha sido objeto de múltiples denuncias por su impacto en las fuentes hídricas del río Ranchería y arroyos aledaños, afectando directamente la subsistencia, salud y cultura del pueblo Wayúu [1]. A pesar de los beneficios económicos para el país, las comunidades locales enfrentan escasez de agua, problemas de salud respiratoria y la fragmentación de su tejido social, poniendo en riesgo su pervivencia cultural y física. Aquí, el modelo de desarrollo extractivista prima sobre los derechos humanos al agua, al territorio y a la salud. Ejemplo 2: La Crisis del Sistema de Salud Privado (Tensión 3): La crisis recurrente del sistema de salud en Colombia, mediada por las Entidades Promotoras de Salud (EPS) en un modelo de mercado, ilustra la tensión entre la mercantilización y el derecho a la salud. La intermediación financiera ha llevado a la negación de servicios, retrasos en tratamientos vitales, y una burocratización que pone barreras entre el paciente y el servicio médico requerido. La búsqueda de rentabilidad del sistema ha resultado en la violación sistemática del derecho fundamental a la salud de miles de ciudadanos, evidenciado en la alta cifra de tutelas (acciones de protección) interpuestas anualmente para exigir el cumplimiento de este derecho [2, 3].
Notas dentro del texto:
Cerrejón y las denuncias de impacto ambiental y social en La Guajira (Información general sobre el caso). Cifras de Tutelas por Derecho a la Salud en Colombia (Información general sobre el caso). Análisis de la crisis del sistema de salud colombiano y su enfoque de mercado (Información general sobre el caso).
Propuesta Personal Hacia un Modelo Más Justo y Sustentable
Para avanzar hacia un modelo de desarrollo que sea verdaderamente justo, incluyente y sustentable, propongo una transición del paradigma actual hacia una Economía del Bienestar y los Cuidados con un enfoque de Derechos Humanos como Marco Innegociable. Esta propuesta implica:
Priorizar la Vida sobre el Lucro: Reemplazar el PIB como principal indicador de éxito por índices que midan el bienestar humano, la equidad social y la salud de los ecosistemas (ej. Índice de Progreso Social o el índice de Felicidad Nacional Bruta). Transición Ecológica Justa y Ordenamiento Territorial Sostenible: Adoptar un modelo de ordenamiento territorial basado en la protección de los ciclos del agua y la biodiversidad, como se plantea en algunas agendas políticas actuales. Esto significa detener el extractivismo predatorio y fomentar economías locales y circulares que regeneren los ecosistemas, garantizando los derechos de la naturaleza y de las comunidades campesinas e indígenas que los habitan. Fortalecimiento de lo Público y lo Comunitario: Desmercantilizar los derechos sociales (salud, educación, vivienda, agua) mediante el fortalecimiento de sistemas públicos universales y de calidad, financiados con una reforma fiscal progresiva que garantice el "máximo de los recursos disponibles" para la garantía de los DESCA. Democracia Participativa Vinculante: Asegurar mecanismos de participación ciudadana reales y vinculantes en la planificación del desarrollo y la asignación presupuestaria, especialmente para las comunidades más afectadas por las decisiones de desarrollo.
En síntesis, el camino hacia un futuro sustentable y justo no reside en parchar el modelo actual, sino en transformarlo radicalmente, utilizando la brújula innegociable de los Derechos Humanos para asegurar que el desarrollo beneficie a la vida en todas sus formas, y no solo a la acumulación de capital.
¿Qué aprendizajes te deja este panel sobre la importancia de los derechos humanos en la construcción de un desarrollo justo y sostenible?
El panel de reflexión crítica anterior deja varios aprendizajes fundamentales sobre la importancia intrínseca de los derechos humanos en la construcción de un desarrollo verdaderamente justo y sostenible:
Los DDHH son el fundamento ético y legal del desarrollo: El principal aprendizaje es que los derechos humanos no son un accesorio opcional, sino el marco normativo ineludible que debe orientar cualquier modelo de desarrollo. Sin este marco, el "desarrollo" se convierte fácilmente en un eufemismo para el crecimiento económico excluyente y la explotación de recursos (humanos y naturales). El modelo de desarrollo actual genera tensiones y contradicciones: El ejercicio evidenció que el paradigma dominante, centrado en el crecimiento del PIB y la rentabilidad, entra en conflicto directo con los DESCAN. Aprendí que estas tensiones son palpables y generan violaciones concretas a los derechos de las comunidades (ej. La Guajira, el sistema de salud colombiano), demostrando que un desarrollo que ignora los derechos es insostenible e injusto por definición. La progresividad requiere políticas públicas activas y con enfoque de derechos: Se reafirma que la garantía de los DESCA no ocurre por inercia del mercado, sino que requiere la acción deliberada del Estado a través de políticas públicas bien diseñadas, financiadas con el máximo de recursos disponibles y enfocadas en la universalidad y la no discriminación. La sostenibilidad es indisoluble de la justicia social y ambiental: El panel subraya la interdependencia entre los derechos humanos y la sostenibilidad. No puede haber desarrollo sostenible si se vulneran los derechos territoriales, ambientales y culturales de las comunidades, ni si se agotan los recursos naturales que sustentan la vida. La participación ciudadana es crucial para un desarrollo legítimo: La propuesta de avanzar hacia modelos alternativos, como la Economía del Bienestar y los Cuidados, resalta la necesidad de una democracia participativa vinculante. Las personas afectadas por las decisiones de desarrollo deben ser las protagonistas de la definición del mismo.
En resumen, el aprendizaje central es que un desarrollo justo y sostenible es, por definición, un desarrollo basado en los derechos humanos. La transformación requerida implica un cambio de paradigma profundo, donde la dignidad humana y la sostenibilidad de la vida en el planeta dicten las prioridades económicas y políticas.
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