miércoles, 29 de julio de 2026

La Conciliación Como Herramienta De Transformación De La Violencia Desde La Filosofía De Sandra Milena Gómez Santamaría


La Conciliación Como Herramienta De Transformación De La Violencia Desde La Filosofía De Sandra Milena Gómez Santamaría


Cristian Beltrán Barrero


Introducción


En el presente ensayo, presento un análisis desde la filosofía y perspectiva socio-jurídica de Sandra Milena Gómez Santamaría sobre la forma en la que la "conciliación en derecho" —como uno de los mecanismos alternativos de solución de conflictos (MASC o MARC)— puede actuar como un elemento transformador de la sociedad, contribuyendo a construir una Colombia más pacífica y menos violenta. 


Gómez Santamaría, una académica colombiana con formación en derecho y estudios socio-legales (maestría en el Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati), se centra en las relaciones entre Estado y violencia, particularmente en casos de ejecuciones extrajudiciales ("falsos positivos") en Antioquia. 


No escribió directamente sobre la conciliación en derecho, pero su análisis crítico del Estado como constructor de violencia a través de prácticas institucionales y sociales se aplica de manera iluminadora a estos mecanismos, especialmente en contextos de impunidad y conflicto armado como el colombiano. Su enfoque combina sociología jurídica con dimensiones políticas y filosóficas, influenciado por teorías críticas que cuestionan el monopolio estatal sobre la legitimidad y la fuerza.


  1. El Estado Violento como Construcción Social y Jurídica


Gómez Santamaría argumenta que el Estado no es una entidad neutral o abstracta, sino una construcción social y política que se reproduce a través de prácticas violentas, como las ejecuciones extrajudiciales masivas en Colombia durante los últimos años del conflicto. En su disertación, expone las dimensiones sociales y políticas de estos actos, analizando víctimas, perpetradores, contextos, motivos y justificaciones, para revelar la forma en la que la violencia estatal se legitima y perpetúa en un marco de impunidad y control territorial. Desde una perspectiva filosófica influida por el constructivismo socio-jurídico (eco de autores como Foucault en el poder disciplinario o Agamben en el estado de excepción), el Estado se "construye" como violento mediante interacciones cotidianas entre instituciones, militares y sociedad, donde la justicia formal sirve para encubrir abusos en lugar de resolverlos. En Colombia, esto se manifiesta en la ineficiencia judicial, la estigmatización de víctimas y la normalización de la violencia como herramienta de gobernanza, exacerbando ciclos de conflicto armado y desconfianza social.


Esta visión implica que la transformación societal requiere desafiar estas construcciones, desmantelando el monopolio estatal sobre la resolución de conflictos. La conciliación en derecho —un proceso voluntario, negociado y con valor judicial— emerge como un elemento transformador al introducir prácticas alternativas que "desconstruyen" la violencia estatal, permitiendo que la sociedad genere sus propias formas de justicia pacífica.


  1. La Conciliación como Desafío al Monopolio Violento del Estado


Para Gómez Santamaría, la violencia estatal surge de la concentración de poder en instituciones que, en lugar de proteger derechos, los violan sistemáticamente ( falsos positivos como "éxitos" militares). La conciliación en derecho actúa como un mecanismo híbrido que irrita esta construcción: no depende exclusivamente del aparato estatal adversarial y punitivo, sino que empodera a las partes (víctimas y agresores) para negociar acuerdos en un espacio neutral, facilitado por conciliadores. Esto transforma la sociedad al desplazar el foco de la imposición coercitiva (jueces, policías, militares) hacia el diálogo consensual, reduciendo la propensión a la venganza o la escalada violenta que surge de la impunidad judicial.


En contextos como Antioquia, donde Gómez Santamaría documenta ejecuciones extrajudiciales motivadas por control territorial y justificaciones ideológicas ( estigmatizar civiles como guerrilleros), la conciliación puede romper ciclos al resolver disputas menores (familiares, vecinales, territoriales) antes de que escalen a violencia estructural. Filosóficamente, esto alinea con una crítica al Estado weberiano (monopolio legítimo de la violencia), proponiendo una "reconstrucción" societal desde abajo: la conciliación fomenta agencia ciudadana, acumulando capital social y confianza en comunidades marginadas, donde el Estado ha fallado históricamente.


  1. Transformación Societal Hacia una Colombia Más Pacífica


Gómez Santamaría enfatiza las dimensiones políticas de la violencia estatal, donde motivos económicos y de poder ( alianzas con paramilitares) perpetúan desigualdades. La conciliación transforma esto al promover una "justicia desde la sociedad": en un país con más de 9 millones de víctimas del conflicto, mecanismos como este permiten reparaciones simbólicas y materiales sin recurrir al sistema judicial colapsado, reduciendo frustración y recurrencia violenta. Por ejemplo, en disputas por tierra —raíz de muchas ejecuciones extrajudiciales—, la conciliación facilita acuerdos que reconocen derechos sin litigio prolongado, reconstruyendo tejido social y previniendo desplazamientos forzados.


Desde su perspectiva filosófica, esta transformación es "desconstructiva": al exponer y desafiar las justificaciones de la violencia estatal ( "seguridad democrática" que encubre abusos), la conciliación genera narrativas alternativas de paz, donde la sociedad se apropia de la resolución de conflictos. En el posconflicto colombiano (post-Acuerdo de 2016), esto contribuye a una paz territorial, mitigando la reaparición de violencia al empoderar comunidades para autogobernarse en justicia cotidiana, haciendo el país menos dependiente de un Estado históricamente violento.


  1. Límites y Condiciones para la Transformación en el Contexto Colombiano


Gómez Santamaría no es ingenua sobre el cambio; advierte que las construcciones violentas del Estado persisten por intereses arraigados, y que prácticas como ejecuciones extrajudiciales reflejan fallas sistémicas. La conciliación podría ser cooptada si se integra demasiado al aparato estatal ( conciliadores sesgados por ideologías dominantes), reproduciendo desigualdades en lugar de transformarlas. Para ser óptima, debe ser autónoma, culturalmente sensible ( incorporando perspectivas indígenas o afro) y complementada con políticas que aborden raíces económicas de la violencia. Sin embargo, como herramienta socio-jurídica, tiene potencial para "efectos multiplicadores": resoluciones locales que irradian confianza, deslegitimando la violencia estatal y construyendo una sociedad más pacífica desde los márgenes.


  1. Conclusiones


En síntesis, desde Gómez Santamaría, la conciliación en derecho es un elemento transformador porque desconstruye el Estado violento, empodera la sociedad civil y fomenta prácticas pacíficas que rompen ciclos de impunidad y abuso. En Colombia, esto podría contribuir a una paz sostenible al reorientar el poder de la coerción hacia el consenso, haciendo la violencia menos estructural y más evitable. 


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