jueves, 25 de junio de 2026

Resabios y Normas Sociales De Las Veredas La Arenosa Y Llano De La Virgen Del Municipio De Coello Tolima

Resabios y Normas Sociales De Las Veredas La Arenosa Y Llano De La Virgen Del Municipio De Coello Tolima


Cristian Beltrán Barrero

Introducción


Antes de la invasión europea, Coello fue hogar de los indígenas Cunas, Metatemas, Tu Amor y Doimas, pertenecientes a la gran tribu pijao, conocida por su resistencia frente a los españoles. En 1602, liderados por el cacique Calarcá, los pijaos protagonizaron una guerra contra los colonizadores, marcando un legado de lucha que resuena en la identidad local. El 5 de julio de 1627, Lesmes de Espinosa Sarabia fundó el “Pueblo Nuevo de la Trinidad de las Bocas del Río Coello”, fecha que se celebra como la fundación del municipio. A lo largo de su historia, Coello enfrentó altibajos administrativos: fue degradado a aldea en 1880 por falta de infraestructura, pero recuperó su estatus en 1882 y fue elevado a municipio en 1887.


Coello cuenta con centros poblados como Gualanday, Calabozo y Llano de la Virgen, y veredas como Chagualá, La Salina y San Cayetano. Nuestra riqueza cultural se expresa en el Festival Folclórico y Cultural del Sol y el Río, que incluye desfiles, cabalgatas y muestras gastronómicas de platos típicos como la lechona, los tamales, la chucula y los insulsos. Además, Coello ha sido escenario de producciones televisivas como Pedro el escamoso y Oye bonita, gracias a sus paisajes y la hospitalidad de sus habitantes.


El municipio también tiene relevancia paleontológica. En 2005, en la vereda Dosquebradas, se descubrió un fósil de un lagarto marino de 80 millones de años, único en su tipo, según la paleontóloga María Páramo. Otros hallazgos fósiles en Lucha Adentro y Tierra Blanca han sido documentados por José Royo y Gómez, y se exhiben en el Museo de Artes y Tradiciones Populares del ITFIP en El Espinal.


Coello ha sido un escenario de tensiones políticas y sociales. Durante “La Violencia” (1948-1958), nuestra geografía boscosa sirvió de refugio para campesinos liberales perseguidos por “chulavitas” conservadores, documentada por historiadores como Armando Suescún. En los años 90, la presencia paramilitar dejó huellas, contribuyendo a una orientación política ultraderechista que persiste, a pesar de la pobreza y el abandono estatal. En cuanto a la mitología local, está rica y diversa con una gran cantidad de actores, cuentos, relatos y todo tipo de creencias, pero resalta visiblemente las leyendas del “Mohán” y la “Mohana” asociadas al río Coello, refuerza su identidad cultural.


En la actualidad, la región enfrenta la persistente amenaza de narcotraficantes como “alias el Alacrán” y sus presuntos testaferros, quienes operan en un entorno deteriorado por la explotación masiva de arena a cargo de la industria conocida como “la arenera”. Esta actividad ha devastado el río, llevándolo a la sequía y empujando a los campesinos a una lucha desesperada por protegerlo mediante huelgas y manifestaciones. La empresa arenera, respaldada por la administración local, ejerce un poder económico abrumador, al punto de que, según los testimonios de los lugareños, “impone alcaldes, concejales y funcionarios”. Esta dinámica refleja una lucha desigual, reminiscente del mítico enfrentamiento entre David y Goliat, donde la comunidad resiste frente a un gigante respaldado por influencias corruptas.


Caleidoscopio De Normas Sociales Particulares E Identitarias


El recetario de normas sociales particulares e identitarias de la vereda son variopintas y singulares; dentro de las más llamativas se encuentran:


El “Matriarcado Absoluto” - Un Sistema Ginecocentrista


Un rasgo distintivo de la vereda Llano de la Virgen es la marcada dominación femenina. Hace algunos años, durante la pandemia, tuve la oportunidad de visitar este lugar y quedarme allí varios meses. En una reunión improvisada en la casa de doña Clemencia, un espacio que los lugareños llaman “tomadero” por ser un lugar de encuentro para compartir tragos, organicé un grupo de enfoque con unas 20 a 30 personas. Les pregunté directamente: “¿Aquí quién manda, los hombres o las mujeres?”. La respuesta fue una carcajada colectiva, seguida de un coro casi unánime: “¡Las mujeres!”.


Las mujeres presentes, más de doce, afirmaron con seguridad: “Aquí mandamos nosotras”, “En la vereda se hace lo que decimos” y “Las mujeres somos las que decidimos”. Al buscar la confirmación de los hombres, entre 12 y 15 presentes, estos asintieron sin dudar: “Aquí mandan ellas”. Uno de ellos bromeó: “Nosotros somos los del mercado”, mientras otro añadió: “Ellas deciden ¿En qué y cómo se gasta el dinero?”.


Durante mi estadía, pude comprobar que el control femenino en la vereda es innegable. Aunque se hable de un supuesto patriarcado, la realidad es que, en esta comunidad, las mujeres dominan las esferas cotidianas de la vida, que son, en última instancia, las más relevantes. Los hombres toman decisiones en asuntos específicos que requieren fuerza física o habilidades tradicionalmente delegadas a ellos, como cargar bultos al tractor, determinar la cantidad de siembra o negociar los precios de los cultivos. Sin embargo, estas responsabilidades son delegadas por las mujeres, quienes prefieren evitar conflictos o tareas que consideran secundarias. Al final, la mayoría de los hombres entrega el dinero producto de su trabajo a las mujeres para que lo administren, ya que ellas se encargan de las compras y la gestión del hogar, lo que resulta más práctico.


Cuando indagué sobre los roles de género, la respuesta fue unánime: los hombres trabajan en el campo bajo el sol y la lluvia, proveyendo el sustento, mientras las mujeres se ocupan del hogar y la crianza. Al preguntar si esta dinámica de “proveedor” no les parecía machista o patriarcal, las mujeres negaron rotundamente. “Eso no es opresión”, aclararon, “una cosa es que el hombre provea y otra muy distinta es que mande en la casa”. Explicaron que la función principal del hombre es ser proveedor, un atributo que valoran profundamente. Por eso, muchas prefieren hombres con recursos económicos o una mejor posición social (hipergamia). Las tareas duras, como trabajar en el campo, se las dejan a ellos, ya que consideran que las labores del hogar —como barrer o cocinar— son mucho más sencillas y menos exigentes.


Al preguntar si se consideraban feministas, la respuesta fue contundente: “No, eso es cosa de las mujeres de la ciudad”. Según ellas, los debates sobre feminismo o igualdad no tienen relevancia en el campo, donde la dinámica es distinta. Cuando les pregunté si querían igualdad material entre hombres y mujeres, respondieron que no, porque la situación actual las favorece. “Si hubiera igualdad, nos tocaría trabajar en el campo al sol y al agua, cargar bultos pesados y enfrentar los problemas como ellos”, explicaron. En cambio, los hombres tendrían que asumir tareas domésticas más fáciles. Una de las mujeres resumió: “La gracia de tener hombres es que trabajen por nosotras. Si nos toca trabajar igual que ellos, no tiene sentido”. En síntesis, en esta comunidad, los hombres son vistos como los “burros de carga”, mientras las mujeres se dedican a labores más arduas, lo que configura un sistema que, evidentemente las privilegia.


En caso de conflictos, los lugareños tienden a posicionarse a favor de las mujeres, especialmente de sus madres; las familias se agrupan por línea matriarcal - madre, abuela, bisabuela, tatarabuela (en algunos casos) - más nunca en línea patriarcal, los descendientes paternos viven en distan lugares mientras que todos los descendientes maternos viven en la misma casa o muy cerca; otro rasgo muy distinto es que las abuelas comunes de una familia suelen ser muy amigas mientras que hay cierta distancia entre los abuelos comunes de una misma familia; la persona con más autoridad en la familia es la mujer más anciana que conecta la línea matriarcal de la familia. 


En conclusión, el dominio femenino en la vereda es absoluto, especialmente en la crianza, donde la figura de la madre genera un respeto profundo que supera al del padre. Además, al administrar el dinero, las mujeres consolidan su poder matriarcal, perpetuando esta dinámica. La división del trabajo no beneficia a los hombres, sino a las mujeres, quienes eligen quedarse en el hogar por ser una tarea más sencilla, mientras delegan a los hombres los trabajos más duros en el campo. Para ellas, la igualdad no tiene sentido, ya que implicaría renunciar a su posición de privilegio. Si un hombre no cumple como proveedor, lo reemplazan por otro con mejor capacidad económica o posición social (hipergamia) o, en casos extremos, optan por quedarse solas, aunque esta última opción es poco común.


Cultura Del Trabajo En El Campo


En la vereda Llano de la Virgen, las costumbres relacionadas con el trabajo agrícola están profundamente arraigadas y se cumplen con rigor. Una de estas tradiciones, con fuerza de ley no escrita, es proporcionar refrigerio a los trabajadores dos veces al día: uno en la mañana, alrededor de las 9:00, y otro en la tarde, cerca de las 4:00. En ocasiones, el empleador elige el refrigerio, mientras que en otras lo hace el trabajador. Durante los fines de semana (viernes, sábado o domingo), es normal que el refrigerio consista en cerveza fría o “amarga” acompañada de una empanada o, en algunos casos, pan.


Otra práctica habitual es garantizar un almuerzo a los trabajadores, con un descanso de entre una y dos horas. La jornada laboral en el campo comienza a las 7:00 de la mañana y finaliza a las 5:00 de la tarde, sin trabajo nocturno, ya que las labores agrícolas se realizan exclusivamente de día.


Cuando el número de trabajadores es considerable (al menos veinte), el empleador organiza un “convite”, una tradición que consiste en preparar una olla comunitaria en el lugar de trabajo. Durante el día, se ofrecen refrigerios frescos, siendo la “chicha” —una bebida tradicional de maíz típica de la región— la más común. Esta bebida, considerada energizante, se cree que ayuda a los trabajadores a sobrellevar las duras condiciones del campo, por experiencia sé que su consumo imprudente puede producir diarrea y malestar estomacal.


En los fines de semana, es costumbre —aunque no obligatoria— ofrecer tamales. Sin embargo, en fechas especiales, como fin de año, se espera que el empleador proporcione lechona o “pastel”, un plato similar a la lechona, pero preparado con arroz, diversas carnes (como pollo, en lugar de cerdo) y arvejas. Esta distinción refleja la riqueza gastronómica y cultural de la zona.


En cuanto a las necesidades fisiológicas, dado que no existe alcantarillado en la vereda ni en los campos, los trabajadores buscan un lugar baldío o con abundantes árboles para hacer sus necesidades. Con un machete, excavan un pequeño hoyo en el suelo, que luego cubren con tierra. Para señalar el lugar utilizado, colocan una piedra grande o varias pequeñas en forma de círculo o estacas asegurándose de que otros elijan una zona distinta. En lugar de papel higiénico, se utilizan piedras redondeadas o hojas de árboles, que también se entierran, en un enfoque práctico y ecológico adaptado a la falta de infraestructura y comercios en la región. Por esta razón, el machete es una herramienta indispensable para el campesino.


Algunos han optado por construir pozos sépticos, pero debido a los altos costos de construcción y a lo alejado que están algunos lugares de trabajo en el cerro, son pocas las viviendas y minifundios que cuentan con este sistema. 


El trabajo agrícola en Llano de la Virgen es realizado casi exclusivamente por hombres, pero esto no responde a un sistema patriarcal, sino a una dinámica impuesta por las propias mujeres de la vereda, en lo que podría considerarse una reafirmación del matriarcado. Al indagar sobre la ausencia de mujeres en el campo, tanto hombres como mujeres explicaron que las labores agrícolas son extremadamente exigentes debido a las condiciones climáticas —temperaturas cercanas a los 40 °C y lluvias frecuentes— y al terreno agreste. Las mujeres señalaron que los cólicos menstruales, considerados incapacitantes, dificultan estas tareas, ya que en el hogar pueden descansar cuando lo necesitan, algo imposible en el campo.


Además, existe una creencia arraigada en la región de que la sangre menstrual puede dañar ciertos cultivos, como el algodón, especialmente durante la cosecha. Aunque esta idea no ha sido verificada empíricamente, es una norma cultural ampliamente aceptada. Asimismo, las mujeres expresaron preocupación por el riesgo de atraer animales salvajes, como pumas o tigrillos, debido al olor de la sangre menstrual, un peligro real en áreas remotas como cerros o selvas. Por estas razones, las mujeres han decidido que los hombres asuman las labores agrícolas, mientras ellas se encargan de tareas domésticas.


Finalmente, las mujeres de la vereda indicaron que no les preocupa que los hombres administren una pequeña parte del dinero ganado, siempre que provean lo necesario para el hogar y entreguen la mayor parte de sus ingresos para cubrir las necesidades diarias. Esta dinámica refleja un desequilibrio entre las responsabilidades de ambos géneros, profundamente influenciado por las tradiciones y el entorno matriarcal de la vereda Llano de la Virgen.


Las “Tomatas” - Círculos De Convivencia Masculina


En la vereda Llano de la Virgen, los espacios destinados al consumo de cerveza son conocidos popularmente como “tomaderos”. Estos lugares, claramente diferenciados dentro de la geografía de la vereda, se encuentran estratégicamente ubicados en la entrada, junto a la carretera principal que conecta la cabecera municipal de Coello con la autopista de doble calzada que va desde Bogotá hasta Ibagué.


Los “tomaderos” suelen estar muy próximos, o incluso coinciden, con los “bailaderos”, espacios dedicados al baile y la socialización. Esta ubicación no es casual: se sitúan en un punto estratégico en la salida de la vereda, paso obligado para quienes descienden de los cerros y se dirigen hacia Chicoral, Girardot o El Espinal, lo que los convierte en un lugar de encuentro clave para los habitantes y visitantes.


La dinámica consiste, como en la mayoría de los pueblos, en un “círculo de amigos” que departen cerveza y hablan de diversas cosas que solo tienen sentido para ese pequeño grupo; la bebida más tomada es la cerveza nacional y como dice la canción “no me dé trago extranjero, que es caro y no sabe bueno” (Rafael Godoy - Soy Colombiano). Es común que algunas mujeres se acerquen a estos grupos para que “les gasten” a veces solamente por compañía, otras tantas, con un trueque por “favores sexuales” sin que esto implique que se dediquen a este oficio. 


El “Conquiste” O “Levante” Cortejos Y Rituales De La Seducción Adolescente Y Juvenil


En la vereda Llano de la Virgen, las dinámicas de cortejo varían según la edad de los participantes, pero comparten ciertas normas culturales. El escenario principal para el cortejo son los “bailaderos”, espacios destinados al baile y la socialización, donde se celebran los “bailoteos” los viernes y sábados, y ocasionalmente los domingos, siempre que el lunes sea festivo. Estos bailaderos, ubicados en una zona específica de la vereda, reúnen a la población campesina de diversas veredas cercanas para bailar y compartir bebidas, principalmente cerveza. El vallenato es, sin duda, la música preferida, aunque en los últimos años ha ganado popularidad la música popular. En contraste, géneros como el rock, el rap o el hip-hop son prácticamente inexistentes, y la salsa se escucha muy raramente.


Una norma cultural arraigada en la vereda es que “el hombre invita” como parte del cortejo. Es el hombre quien ofrece una bebida (generalmente cerveza o gaseosa) y propone el baile, mientras que la mujer decide si acepta o no. El cortejo suele desarrollarse durante el baile, momento en el que se expresan proposiciones amorosas o sexoafectivas. Las mujeres, lejos de ser pasivas, desempeñan un rol activo en estas dinámicas, ya que muchas asisten a los bailaderos con la intención de “levantar” o conquistar hombres, lo que refleja una dinámica social donde ellas ejercen un papel dominante en las interacciones amorosas.


El piropo es una práctica común y bien recibida en la vereda. Al consultar a las mujeres si lo consideraban acoso, respondieron que no, sino que lo ven como un cumplido que valoran y disfrutan. Una de ellas comentó: “Uno no se arregla tanto para nada; uno se arregla para que le digan que está bonita, para que le echen piropos”. Esta perspectiva contrasta notablemente con las lógicas urbanas, como las de Bogotá, donde el piropo callejero a menudo se percibe como acoso. Las mujeres de la vereda señalaron que estas dinámicas urbanas, asociadas a ciertos movimientos feministas, no reflejan sus realidades ni prioridades, ya que en el ámbito rural el piropo es considerado un halago merecido y culturalmente pertinente.


En cuanto a las interacciones sociales, es habitual que las mujeres y los hombres jóvenes acudan a los bailaderos en grupos. Estos grupos tienden a “armonizarse” en número, de modo que, por ejemplo, un grupo de cuatro hombres buscará conectar con un grupo de cuatro mujeres para que todos tengan pareja durante la noche, facilitando encuentros que pueden derivar en relaciones sexuales casuales. Según un testimonio masculino, el método anticonceptivo más común en la vereda es el coitus interruptus o eyaculación extracorporal, ya que el acceso a preservativos es limitado debido a que la farmacia más cercana está en El Espinal o en Chicoral, a más de una hora en moto. Por ser un tema delicado, no se profundizó más en esta cuestión, pero esta práctica es la más plausible dadas las circunstancias locales.


Resabios Identitarios


El recetario de costumbres y creencias en la vereda Llano de la Virgen es rico y folclórico. Por ejemplo, una práctica común para evitar visitas no deseadas consiste en colocar una escoba boca arriba detrás de la puerta. Esta señal indica al visitante que el anfitrión no desea recibir compañía ese día, una tradición que refleja la sutileza en la comunicación no verbal de la comunidad. Las escobas utilizadas para este propósito, y para la limpieza en general, se elaboran con una planta local conocida como “mata de escoba”. Esta maleza, similar en apariencia a la yerbabuena, pero sin su aroma característico, es recolectada específicamente para este fin.


Por otro lado, en el sector de “La Arenosa”, alrededor de las 4:00 de la tarde, es habitual que los habitantes visiten la quebrada Chaguala para refrescarse o socializar. En contraste, en el resto del Llano de la Virgen, que está más cerca del río Coello, no es común que las personas se bañen allí, salvo los domingos en la mañana, cuando quienes viven en las inmediaciones aprovechan para hacerlo en los famosos “paseos de olla”. Esta diferencia resalta las dinámicas propias de cada vereda y su relación con los cuerpos de agua cercanos.


Entre las mujeres mayores persiste la creencia de que cultivar plantas de jardín, especialmente flores, podía "impedir" que las mujeres se casaran. Esta idea resulta peculiar, ya que en la actualidad la mayoría de los hogares en la región se forman por uniones maritales de hecho, basadas en el mutuo acuerdo. Antiguamente, el matrimonio formal era una práctica muy valorada y esperada, pero con el tiempo ha caído en desuso.


En la actualidad, la unión marital de hecho es la forma más común de emparejamiento en la vereda. Como habitante de la zona, no he conocido casos de parejas unidas por matrimonio civil o religioso; en cambio, todas optan por "juntarse a vivir" de común acuerdo. Este tipo de unión no requiere escrituras públicas ni rituales de formalización, ya que la voluntad de ambas partes es suficiente para consolidar la relación.


 

Fútbol Como Deporte Unificador


En la vereda, el deporte más popular es el fútbol, que reúne a la comunidad cada viernes y sábado por la tarde en la cancha del pueblo, ubicada junto a la escuela municipal. Esta escuela, conocida anteriormente como “Escuela Rural Mixta Llano de la Virgen”, fue renombrada a principios del siglo XXI como “Escuela Carlos Lleras Restrepo” en honor al expresidente colombiano.


El lugar cuenta con dos canchas: una de microfútbol de 15 x 30 metros y otra de fútbol de 100 x 70 metros, bien mantenida y cubierta de césped, que ofrece un espacio ideal para la práctica deportiva. Entre los jugadores más destacados de la región, sobresalen los hermanos gemelos conocidos como “los Campistas”, quienes dejaron su huella en esta cancha. Además, por este escenario han pasado figuras reconocidas del fútbol nacional, como Dayro Mauricio Moreno Galindo, nacido en El Espinal, muy cerca de Coello, Tolima.


Cultura Del Trueque


El trueque es una práctica habitual en la región, especialmente con alimentos no perecederos. Por ejemplo, es común intercambiar pescado fresco por frutas. En las veredas, los pescadores, claramente reconocidos en su oficio, venden su producto en las plazas de Girardot y Chicoral. Aquellos que no logran vender lo truecan por otros alimentos necesarios.


Asimismo, el intercambio de insumos agrícolas es frecuente, particularmente de abonos o pesticidas sobrantes que no se usarán. Sin embargo, existe una norma implícita en el trueque: los intercambios deben ser entre elementos de la misma naturaleza, es decir, alimentos por alimentos o insumos por insumos. No se acostumbra a mezclar categorías, como cambiar alimentos por ropa, ya que los trueques se mantienen dentro de una misma línea de productos.


El trueque de trabajo también es una práctica común. Por ejemplo, una persona puede trabajar para otra con el acuerdo de que esta le devuelva el favor con trabajo equivalente. Esto ocurre especialmente cuando ninguna de las partes puede pagar un jornal, y suele darse entre jornaleros que se reconocen mutuamente como tales. En este caso, el intercambio es de trabajo por trabajo, fortaleciendo los lazos de cooperación en la comunidad. Durante mi estancia en pandemia, tuvimos oportunidad de permutar diversos alimentos que no lograron venderse por la coyuntura de la situación; en nuestra caso intercambios frutas por carne de res, a veces de cerdo, pollo o huevos, otras veces por condimentos y arroz; hubo una colaboración mutua de la comunidad en este sentido durante este contexto. 


Jerga Característica


  1. Altiramente: Término usado para enfatizar o exagerar una crítica negativa hacia alguien. Ejemplos: “Altiramente no sirve para nada”, “altiramente le quedó grande” o “altiramente no supo”. Se emplea como un intensificador coloquial en expresiones despectivas.

  2. Guambito: Palabra que designa de manera genérica a un niño o niña, sin distinción de género.

  3. Calambuco: Se refiere a un recipiente para transportar agua, comúnmente asociado a envases de plástico reciclados. El “calambuco pequeño” tiene una capacidad de 4 litros, a menudo es la reutilización de los envases del veneno o abonos agricolas de color blanco, mientras que el “calambuco grande” es de 20 litros.

  4. Pajuelo: Describe a una persona mentirosa, tramposa o charlatana, que engaña o exagera en su discurso.

  5. Cacharrear: Término común en Colombia, según el diccionario de colombianismos, que significa aprender mediante la práctica, a menudo por ensayo y error. Es frecuente escucharlo en el refrán “echando a perder se aprende”.

  6. Desguarambilado / Descachalandrado: Se usa para describir a alguien que descuida su apariencia personal, como no bañarse, no afeitarse o vestirse mal, o que mantiene sus pertenencias en mal estado, deterioradas o sin cuidado, dejándolas “pudrirse” por falta de mantenimiento.


Gastronomía Popular


  1. Tamal Tolimense: Este plato consiste en una masa de arroz blanco condimentada con arvejas, combinada con carnes y envuelta en hoja de plátano o cachaco, que aporta un característico sabor amargo. A diferencia del tamal bogotano, el tolimense no incluye papa ni zanahoria, ya que estos son tubérculos de tierra fría, ni utiliza masa de maíz ni de arroz de sopa (grano más económico). La receta tolimense incorpora gallina fresca, un trozo de cerdo que añade una “grasita” distintiva, carne de res y, ocasionalmente, huevo. La preparación requiere que la masa se elabore con uno o dos días de antelación, y todas las carnes deben estar cocidas antes de envolverlas en la hoja, cuya geometría es clave para el armado. En contraste, el tamal bogotano suele usar hoja de banano (de sabor dulce), pollo de concentrado y masa cruda por razones de “economizar costos”, lo que afecta su sabor final.

  2. Envuelto de Maíz: Este plato consiste en una masa de maíz envuelta en la propia hoja de la mazorca. Existen dos variantes principales: en el sector de “La Arenosa”, específicamente en “El Rincón de los Perros”, predomina el “envuelto salado”, relleno de queso costeño o cuajada; mientras que en el Llano de la Virgen, cerca del río Coello, se prefiere el “envuelto dulce”, que lleva bocadillo y, en ocasiones, leche en la masa para realzar el sabor del bocadillo.

  3. Insulso de Plátano: Preparado con una masa de plátano, cachaco o banano, este plato se envuelve en hoja de plátano y se cocina al horno sin agua hasta que adquiere un color dorado y una textura crujiente. Los lugareños buscan que quede “un poquito quemado” para disfrutar de las “costras”, pequeñas quemaduras que añaden sabor. El tiempo de cocción, calibrado por la experiencia, es de aproximadamente 45 minutos.

  4. Sancocho de Gallina: Un plato tradicional en toda Colombia, pero con particularidades regionales. La gallina se adoba y sala el día anterior para intensificar su sabor. A diferencia del sancocho bogotano, no se usa zanahoria, aunque la papa es opcional. El “ahogado” o “condimento” se prepara friendo primero cebolla larga, seguida de ajo, pimentón, cebolla cabezona y tomate. La gallina se cocina al vapor inicialmente, sin agua, hasta que adquiere un color ocre característico; luego se añade agua y los ingredientes restantes (plátano, yuca, arracacha, papa, auyama) en orden según su tiempo de cocción, ya que cada uno “ablanda” a diferentes temperaturas. Este método evita que algunos ingredientes se deshagan o queden crudos.

  5. Viudo de Pescado: Este caldo de pescado se distingue por su método de preparación; el “ahogado”, contiene los mismos condimentos que el sancocho de gallina (cebolla larga, ajo, pimentón, cebolla cabezona, tomate). Sin embargo, el pescado se añade al final, justo después de la papa, debido a su textura blanda y menor tiempo de cocción. Esto evita que se deshaga en el caldo. Los pescados más usados son la mojarra negra, cultivada en la laguna artificial de “La Arenera” (con ejemplares que superan la libra), el bocachico y el nicuro del río Coello, y ocasionalmente la “Cucha” del río Magdalena, cerca de Girardot.

  6. Lechona Tolimense: Este plato emblemático consiste en un cerdo relleno con su propia carne desmenuzada, mezclada con una masa de arroz blanco y arvejas, similar a la del tamal. A diferencia de la lechona bogotana, la tolimense no incluye pollo y usa solo cerdo, aunque puede complementarse con carne de res. La preparación comienza con el sacrificio del cerdo dos o tres días antes. La masa, ya cocida, se introduce en el animal, que se hornea durante unas tres horas, dependiendo de su tamaño (medido en arrobas, desde 2 hasta 5). En Bogotá, en cambio, se suele usar masa cruda para reducir costos, lo que afecta el sabor.

  7. Pastel de Carnes: Similar a la lechona, pero sin cerdo entero, este plato es un preparado de arroz con arvejas y una mezcla de carnes (generalmente cerdo, res y pollo) a diferencia de la lechona se puede introducir chicarron y chorizo aunque esta alternativa es opcional. Se cocina en una bandeja al horno, comúnmente cubierta con papel aluminio, lo que le da una textura y presentación únicas.


Conclusión


La justicia campesina en Llano de la Virgen es un sistema normativo dinámico que responde a las necesidades de una comunidad marcada por la agricultura, la posesión de la tierra y la exclusión estatal. Centrada en la propiedad privada, pero también en la convivencia, esta práctica combina conciliación inter-partes, sistemas probatorios basados en indicios y una interacción ambivalente con el Estado. Desde las perspectivas de Ardila Amaya, Ardito Vega, Castro Herrera y Villamil Gómez, la justicia campesina emerge como una forma de resistencia, autonomía y reparación simbólica que desafía las estructuras de poder y fortalece el tejido social. En el contexto pos-Acuerdos de Paz, estas prácticas son esenciales para la construcción de paz territorial y la defensa de los derechos campesinos, subrayando la necesidad de reconocer y fortalecer sus sistemas normativos en el marco del pluralismo jurídico.


La propiedad privada, especialmente la tierra, es el eje de la justicia campesina, reflejando la economía agraria y los valores de posesión de la comunidad. Los conflictos se resuelven mediante la conciliación interpartes, respaldada por la presión familiar o comunitaria y, en casos extremos, por la amenaza de fuerza. El sistema probatorio, aunque informal, es eficiente gracias al conocimiento mutuo y la lógica deductiva de los lugareños. Estas prácticas, arraigadas en la tradición, coexisten con una interacción limitada con el Estado, destacando la autonomía y adaptabilidad de la justicia comunitaria.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Entrada Destacada

20221215 Sïntesis Sentencia STC 16717 DE 2022

Acción de Tutela contra Providencias Judiciales Corte Suprema de Justicia – Sala de Casación Civil y Agraria M. Ponente: Francisco Terne...

Entradas Poplares